La nicotina en los líquidos electrónicos se absorbe fácilmente de los pulmones al torrente sanguíneo cuando una persona vapea un cigarrillo electrónico. Al ingresar a la sangre, la nicotina estimula las glándulas suprarrenales para que liberen la hormona epinefrina (adrenalina). La epinefrina estimula el sistema nervioso central y aumenta la presión arterial, la respiración y la frecuencia cardíaca. Como ocurre con la mayoría de las sustancias adictivas, la nicotina activa los circuitos de recompensa del cerebro y también aumenta los niveles de un mensajero químico en el cerebro llamado dopamina, que refuerza las conductas gratificantes. El placer causado por la interacción de la nicotina con el circuito de recompensa motiva a algunas personas a consumir nicotina una y otra vez, a pesar de los riesgos para su salud y bienestar.
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